En
los primeros días el bebé observa aisladamente todo
aquello que le llama la atención. A partir de las diez o doce
semanas el bebé empieza a captar imágenes de conjunto.
Los colores vivos, el movimiento y los sonidos lo atraen iniciando
una exploración del entorno inmediato, además de la
exploración de sí mismo.
Los recién nacidos pueden ver objetos que se ubican a 25 centímetros
de la nariz. Si bien es cierto que un bebé tiene más
interés en mirar un rostro que cualquier otro objeto ofrecerle
cosas interesantes para mirar es una buena forma de estimulación. |
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Elija
cosas que tengan colores brillantes (una foto, un vaso de plástico
con dibujos); que tengan texturas (una esponja, un pedacito de alfombra);
que emitan reflejo (un espejo, algo de acero inoxidable) o que tengan
un diseño que se repita (una toalla, un suéter). También
puede ser: muñecos blandos pequeños al tacto suave y
agradable, juguetes para fijar en la cuna, pelotas blandas, móviles,
sonajeros, cajitas músicales, etc. |