| Es
el primer acto creativo del ser humano. Comienza cuando el niño es
bebé, a través del vinculo que se establece con la realidad exterior
y las fantasías, necesidades y deseos que va adquiriendo. Cuando un
niño toma un objeto cualquiera y lo hace volar, está creando un momento
único e irrepetible que es absolutamente suyo. Porque ese jugar no
sabe de pautas preestablecidas, no entiende de exigencias del medio,
no hay un "hacerlo bien". ¿Todos los juguetes conducen a un juego?
El juguete es el medio que se utiliza para jugar: incluye desde una
sabanita, hasta una muñeca, una pelota, una hormiga, o una computadora.
Todos estos elementos pueden también ser utilizados con fines educativos.
Pero si se vuelven una herramienta didáctica, pierden su entidad de
juego. Muchos papás, cuando se sientan a jugar con su hijo, confunden
el jugar con el enseñar. Y el niño que quería jugar de igual a igual,
sin exigencias, sin aprender nada, se frustra. Se puede aprender con
gusto, creando un vinculo de sabiduría y afecto, entre el que enseña
y el que aprende. Esto es muy bueno y necesario. Pero debe quedar
en claro que el juego de reglas es una herramienta por la cual se
está intentando llegar a una meta. Uno sabe y el otro no. A medida
que uno se va volviendo adulto, el juego propiamente dicho se pierde.
Sería muy positivo que empezáramos a incluir el juego en nuestro trabajo,
en nuestra pareja, con amigos y redescubrirlo en nosotros mismos.
Con la ayuda de nuestros hijos. |
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